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El emprendimiento como medio para aliviar la pobreza más profunda.

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Experiencias después de visitar el país más pobre de América Latina: Haití

En la red de SV Links tenemos la fortuna de contar con empresarios destacados de cerca 30 países del mundo. Con toda generosidad nuestros únicos 2 participantes de República Dominicana nos recibieron en su espectacular Isla llena de historia, paraísos naturales, playas indescriptibles, campos de golf de ensueño y comida exquisita. Sin duda lo mejor es su gente, como lo pudimos atestiguar estos pasados 5 días.

Nuestro principal anfitrión, Nicolás, organizó un viaje y agenda para conocer la realidad de la frontera entre República Dominicana y Haití. Una vez que conocí los detalles de la agenda, misma que incluía reuniones con empresarios en la industria farmacéutica sugerí invitar a una aliada y colega inversionista de Silicon Valley enfocada a este sector. Ante el desconocimiento total de nuestra parte sobre la segunda isla más grande del Caribe nos dispusimos a averiguar sobre el lugar, historia y recomendaciones concernientes a la seguridad personal.

El sitio web del Departamento de Estado de los Estados Unidos sugería extremas precauciones para visitar República Dominicana, recomendación que alteró a mi colega acompañante. Antes de profundizar en el tema del encabezado, quiero aclarar que esa recomendación del US Departament no corresponde con la realidad que viví los días pasados. Puedo decir que acabo de visitar uno de los lugares más bonitos y seguros sobre la tierra en República Dominicana.

Como parte de la preparación al viaje contacté a mis amigos y conocidos de República Dominicana, como Alejandro quien trabajó en el corporativo de Google en Mountain View y me dio valiosas recomendaciones. Leí y estudié videos sobre Paola Santana una dominicana establecida en Silicon Valley fundadora de Matternet y ahora CEO de Social Glass una empresa que busca disminuir la corrupción en los gobiernos. También vi un video que explica la dinámica tan compleja entre la frontera de casi 300 kilómetros entre Haití y República Dominicana así como la historia que dio origen a países completamente diferentes ocupando la misma isla.

Una de las familias más influyentes del país junto con varios empresarios dominicanos están impulsando la expansión de un proyecto que desde su visión empresarial combine la abundancia de mano de obra disponible en Haití, los beneficios fiscales de la frontera, la cercanía física con los Estados Unidos y la infraestructura logística disponible en la República Dominicana. Nos volaron en un pequeño avión de Santo Domingo a la ciudad fronteriza de Dajabon para ver de primera mano esa dinámica fronteriza entre el país más pobre de nuestro continente y uno emergente. Su intención era conocer el punto de vista nuestro con “ojos de Silicon Valley”, hacer nexos a través de nuestra red profesional con Silicon Valley, y preparar unas pruebas pilotos de construcción de casas y techos a bajo costo para luego buscar una expansión global.

Actualmente al norte de la frontera entre ambos países ya existe cerca de una docena de naves industriales que actualmente emplean a cerca de 10,000 personas, en su gran mayoría haitianas, quienes ensamblan prendas de ropa y material eléctrico. La siguiente etapa pretende en triplicar el número de empleos y trabajos en la zona para lo cual es preciso difundir esta oportunidad y hacer las conexiones pertinentes. El proyecto también incluye temas de producción energética y turismo. Durante el recorrido por las naves industriales los miles de trabajadores no despegaban la vista de nosotros pues claramente nuestro color de piel nos evidenciaba como ajenos a ellos.

El contraste de orden, pulcritud, limpieza de las naves industriales es radical con el de las casas y mercados vecinos a las plantas industriales del lado haitiano. Incluso hicimos un recorrido por la ciudad fronteriza del lado haitiano. Por recomendaciones de los organizadores nos internamos en las calles de la ciudad acompañados de un guardia de seguridad y en un auto blindado. Esto es un reflejo de las tensiones que se da en la zona. Una extremadamente pobre y la otra industrializada. Precisamente esa es la idea de escalar estos proyectos: ser instrumento de unión, desarrollo, educación y atracción de recursos a la zona y aprovechar la mano de obra de bajo costo.

Aún no estoy convencido que la industrialización, sea la óptima forma del desarrollo del ser humano, sin embargo en este siglo XXI el empresario, el emprendedor trae junto con su esfuerzo y pasión alimento, salud y educación a sus empleados y colaboradores. Eso sí lo pude ver en esta impactante experiencia: guardería para los bebés de mamás trabajadoras, salón de clase para entrenamiento no sólo de las habilidades de ensamble sino, lecciones de seguridad, higiene, respeto, calidad; un comedor digno, clínica y otros servicios de salud. Por alguna razón San Juan Pablo II decía “el trabajo dignifica” y esto es justo lo que estos notables empresarios dominicanos persiguen. Eso también lo pude atestiguar.

Un capítulo aparte requeriría describir los paraísos naturales que existen en la zona y los desarrollos inmobiliarios y de golf más exquisitos que he visto en mi vida. Pero en vez de describirlos te invito a que vayas y los conozcas.

Gracias totales Nicolás, Alejandro, Guillermo por su excelente hospitalidad. Esperemos verlos pronto en Silicon Valley conectándolos con esa fuente de inspiración que traen tantos emprendedores del mundo. Ese es mi mayor deseo que esa inspiración que ustedes se trajeron de Silicon Valley se propague por toda esta querida Isla y ayude a los más necesitados.

Miguel Casillas